Caminé como perdido en medio de tanta gente,
caminé como dormido, sentía apagada la vida,
caminé como sonámbulo entre tantas miradas perdidas
Una mirada de un niño se cruzo allá a lo lejos
Fue acercándose hacia mi,
corriendo, corriendo
Era la dulce mirada de un niño que reconociendo en mi, presente,
evocaba alegre pasado e impregnaba su futuro
dentro de mi mirada con sonrisa y carcajada…
Sentí en mi su alegría, que con dulce picardía
encendía las velitas del pastel,
que juntos queríamos compartir.
Sus labios de chocolate, sus ojitos de estrellitas,
llenaban mis dos mejillas de melao pegajoso.
mis manos con las de el
un poco mojadas también,
por chocolate blanco, marrón y hasta morado.
Sentía, desencajado una alegría de niño,
una sonrisa abierta, unos ojos medio mojados
que brillan entre la luz.. cual luz?
si hasta el sol palidecía
con la luz de nuestra alegría
de encontrarnos entres tantos,
y como cómplices de un juego,
burlamos en nuestras miradas,
toros que un corral,
giraban y giraban,
nosotros inmunes a ellos
escondíamos afecto.
Y así que muy directo
continuábamos mirando
la alegría que nos daba
encontrarnos esa tarde,
una tarde de alegría.
Entre tanta multitud
nos dimos mucha salud
con melao y chocolate,
con corazones que laten,
juntos en una canción
rítmica, alegre y viva
así fue nuestra emoción
por cruzar nuestras miradas,
que perdidas entre tantas
fueron a dar en el blanco
como un dardo juguetón.
Era ese el cachetón
que hacía tiempo no miraba,
que alegría a mi me daba
saber que como semillita planté
en la selva escondida,
y hoy un arbusto ya es,
en medio de esos cachetes
llenos de fino cacahuete
melao y chocolate.
Por eso mi corazón late
como niño, junto al tuyo,
mis ojos cual dos tulluyos,
entran y salen de alegría.
que cosas tiene la vida
No hay comentarios:
Publicar un comentario